martes, 7 de septiembre de 2010

Bruselas rechaza un agente de control biológico desarrollado en Almería

La empresa almeriense, radicada en La Mojonera, Biocontrol Indalo, ha recibido el dictamen en contra de la Agencia Europea para la Seguridad Alimentaria a su nuevo producto de control biológico, poniendo en peligro así la supervivencia de la propia empresa y sus planes de salir a Bolsa en un futuro cercano.

Base tecnológica e investigación
Tras dos años de investigación en I+D, durante los cuales esta Empresa de Base Tecnológica colaboró estrechamente con varios grupos de investigadores de las universidades de Almería y Granada, y un año largo de tramitaciones muy costosas ante las autoridades españolas y comunitarias, la agencia comunitaria ha puesto el punto y final a esta aventura, aunque ahora tendrán 40 días para presentar alegaciones a la decisión.

El administrador de la sociedad, Héctor Seavis Antes, ha manifestado a este medio que la empresa no se va a quedar de brazos cruzados y que ya tienen a su equipo legal preparando la respuesta. Ante todo Seavis quiere dejar claro que su auxiliar no es nocivo ni para los cultivos ni para las personas, que no se trata de ninguna especie exótica –aclara que las especies exóticas son las que no tienen presencia natural en España– y que solucionaría un problema de creciente incidencia en los cultivos hortícolas de invernadero, no sólo en Almería, sino en toda Europa.

Los planes de negocio de la compañía son muy agresivos, pero no se pueden llevar a la práctica hasta que no sea aprobado su uso por la Agencia. El siguiente paso es lograr patentar el nuevo uso del animal, para evitar la copia, "estamos especialmente preocupados porque los chinos nos puedan copiar", afirma el empresario.

El nuevo auxiliar de la agricultura está especializado en la lucha contra los macroinvasores de los cultivos, los cuales eran combatidos hasta ahora con diversos tipos de trampas, pero sin haberse encontrado aún un competidor natural que pudiera eliminarlos de las plantaciones. Sin embargo, con la introducción en un espacio cerrado como es el invernadero de este nuevo animal, el problema sería resuelto de forma completamente ecológica y con variaciones muy ligeras en la estructura de los invernaderos (incorporar una gatera).

Héctor Seavis con uno de los especímenes producidos en su biofábrica


Por otro lado, por si se confirmarse la negativa de Bruselas a su producto, la empresa está trabajando en un plan B. Está aún en un estado muy embrionario, pero se atreven a anunciar puede ser el nacimiento de un nuevo sector: el de la seguridad biológica o biovigilancia, para lo que se están probando diversas especies de cánidos.

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