Las concejalías de turismo de los municipios costeros de la provincia están poniendo en marcha un plan de promoción turística de la Costa de Almería en China, más concretamente en su capital, antes conocida como Pekín.
Una urbe muy contaminada y atenazada por el avance del desierto, superpoblada y con todas las ventajas e inconvenientes de las megaciudades asiáticas. Es decir, deshumanización, atascos, estrés y, sobre todo, muchísimo chinos.
Ese es el fuerte de la oferta que pretenden vender los almerienses. Con el pegadizo eslogan de "Nosotros no somos 1.500 millones", que en mandarín suena como una tonadilla de corneta, y acompañada de fotos de nuestra esplendorosa naturaleza deshabitada en contraste con los poblados paisajes chinos. Fotos de la muralla de la Alcazaba junto a las de una Gran Muralla plagada de turistas; una imagen de una piscina pekinesa junto a la foto de la playa de los muertos o, finalmente, un oasis de Tabernas junto a la imagen de una boca de metro en la plaza de Tiananmen.
Auguramos toda clase de éxitos a esta campaña que se insertará en las más famosas publicaciones de la prensa amarilla.
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